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Rossana Rompato coordinación

Aunque mis apellidos puedan crear confusión, soy andaluza 100%. Nací en Granada, a los pies de la Alhambra, hace ya treinta y..treinta y pocos años, ¡eh!... Me crié en Almuñécar (Granada) y la casa de mis padres sigue estando en La Herradura. Quizá porque mis padres son extranjeros, afincados en Andalucía desde hace ya casi 40 años, entiendo y admiro a todos aquellos andaluces que por las circunstancias que sean han tenido que abrirse camino en un país distinto al suyo. Si algo me ha enseñado “Andaluces por el Mundo” es a amar aún más nuestra tierra y a sentirme muy orgullosa de pertenecer a una comunidad que sabe acoger al forastero y, a la vez, integrarse allá donde va.
Con 18 años me marché a Madrid para estudiar la carrera de periodismo. Siempre pensé que mi vida estaría allí o, incluso, en otras latitudes. Pero, casualidades de la vida, después de dos años trabajando en una editorial madrileña volví al sur. Conseguí un trabajo en televisión en Granada que me abrió las puertas de un mundo apasionante.
Empecé con unas prácticas en la delegación de Antena 3 TV en Granada y de ahí me mandaron de corresponsal a Algeciras. En esa etapa aprendí lo dura que puede llegar a ser esta profesión, pero también lo adictiva y estimulante que es. Tras dos años de reporterismo puro y duro aterricé en la delegación regional de Antena 3 TV en Sevilla. Ahí tuve la oportunidad de enfrentarme a un plató y compaginar la labor de presentadora con la de coordinación de contenidos.
En 2006 la vida me trajo dos maravillosos regalos: mi hijo y “Andaluces por el Mundo”. Son ya tres años y seis temporadas en antena y sólo tengo palabras de gratitud para el programa. A veces pienso que no tengo un trabajo, si no dos hijos. Todos sabemos que tener un hijo puede ser duro; es una responsabilidad, los niños cansan, al igual que coger aviones, hacer maletas, pero luego no hay nada más gratificante que encontrarte con un paisano que te abre las puertas de su hogar y de su vida a miles de kilómetros de casa. Para el que le gusta viajar poder hacerlo con frecuencia es una ventaja, pero sí encima convierte esta afición en su sustento es una gran suerte, y así me siento yo, afortunada por trabajar en este programa.
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